Web diseñada por E. Sempere

Leer

Descargar

Una obra de Mízar

 

Prólogo

            Aralia, que era mi abuela, solía decirme siempre: “ Tu destino está escrito, pero sólo tú puedes leerlo”.

 

            Era una mujer muy hermosa, de cabellos castaños que le recorrían la espalda en forma de  tirabuzones, o eso era lo que madre decía. Pues cuando yo la conocí, de su juventud sólo quedaban sus preciosos ojos de color verde mar, el resto de ella había pasado por la experiencia y el roce de las estaciones. Sin embargo, nunca la vi triste o seria por envejecer. Ella siempre nos sonreía, a mi hermana y a mí, con la dulzura de una niña inocente; y con su habitual forma de vestir - estrafalaria y de colores chillones -, demostraba que para ella nada ni nadie marcaba normas irrevocables.

            A través de los años, me enseñó que ese gran libro llamado destino siempre se somete al punto de vista de cada lector que ojea sus páginas, tanto si es el protagonista como si no lo es. Y lo que mejor aprendí de ella fue que en cada momento tenía poder para decidir y eso que llamamos errores, decía, no son más que las mejores decisiones tomadas, pues sus graves consecuencias son las que  nos hacen crecer con fuerza, valor y sabiduría.

            Ella fue quien me enseñó a bailar, aunque nunca lo reconoció, decía que era un talento natural mío, que había nacido con ese don y que era mi forma de acercarme a nuestra Señora. Ahora, tal vez, no puedo negarle toda la razón; pero donde mi don nació, ella le dio forma y sentido, otorgándome la oportunidad de tener algo propio, algo que nadie podría igualar. Ese era y es mi tesoro, bailar al son de la música, bailar en honor a nuestra Diosa, bailar por devoción, alegría y vocación, bailar y, nada más que eso, bailar. Flotar con el sonido de las arpas y caramillos en los festivales y en los rituales para nuestra Señora, divertirme con el baile y cautivar a los demás con el movimiento de mi cuerpo, de mis manos y mis pies, bailar...

 

Siguiente

XprésaT - Revista Digital de Medea Ediciones

Todos los trabajos pertenecen a sus respectivos autores, no utilizar sin permiso © 2006-2008