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Sentí un miedo terrible, iba a morir allí
mismo, o puede que apresado y torturado... anteriormente había
oído a los generales que esta gente atrapa a simples militares
como nosotros para pedir rescates y luego ejecutarlos en
público... En aquel momento lo di todo por perdido, los
continuos gritos amenazantes de aquellos hombres me ponían más
nervioso aún. No sé cuanto tiempo pasó, pero aquel instante se
me hizo eterno, me dio tiempo a pensar en muchas cosas... como
en la ironía de que la mayoría de las armas que nos
estaban apuntando, probablemente se las vendiera nuestro país...
Ah, mi querido país, ya no podré protegerte... ni a ti ni a mi
familia... Mientras yo seguía pensando en mis cosas, de repente
empecé a notar que me temblaban las piernas. Caray... ¿tanto
miedo tenía? Pero no, segundos más tarde me percaté de que se
trataba de un terremoto. Un terremoto que fue aumentando de
intensidad, hasta tal punto que uno de nuestros enemigos del
tejado perdió el equilibrio y se precipitó al suelo. Al escuchar
el golpe de su cuerpo contra el asfalto, recordé lo difícil que
es mantener la precisión con armas de fuego automático... si
teníamos una oportunidad para escapar, era ahora o nunca. Empecé
a correr, y el líder de nuestro grupo comprendió mi idea, así
que dio la orden de retirada. Lógicamente comenzaron a
dispararnos, pero dudo que pudieran apuntar muy bien ante
semejantes temblores... se podían escuchar el disparo de miles
de ráfagas, se veían balas golpeando por todas partes, e incluso
llegaron a disparar los bazookas, pero no sé si fueron muy
eficaces, porque no giré la cabeza ni para comprobar el estado
de mis compañeros, tan sólo corría como podía.

Ilustración por Winnie
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