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Leer "El libro"

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Siempre he opinado que la literatura era una de mis grandes aficiones. No como un erudito, por supuesto, ni tampoco se puede decir que haya leído las grandes obras que han sido impresas hasta hoy día. Solamente leo, y por supuesto, disfruto con ello. Es un viaje, una puerta hacia diversas fantasías, mundos y lugares recónditos, acercándome a cada uno de ellos como si estuviera allí. Claro que todo depende del autor, y de su magia para sumergirte dentro de su historia… A veces, llego a pensar que me he sumergido tanto en una novela que ya no estoy en el mundo real. A veces es tan vívida la sensación que me transmite la lectura del libro que ya no es sumergirme…es ahogarme.

 

Pero no quiero comenzar contándote cosas banales sobre la literatura. Supongo que te estarás preguntando que qué es todo esto, que es un sinsentido de palabras que no vienen a cuento…Y realmente tienes razón, porque esta historia, como todas, tiene un principio y un final, y no creo que sea correcto intercambiar el orden.

 

Llovía.

 

Bueno no llovía, diluviaba. Hacía años que no caía una así. El maldito tejado de chapa prefabricado de la biblioteca municipal retumbaba como cientos de pequeños y arrítmicos tambores…Dios, al paso que iba pensé que se vendría abajo con nosotros dentro, aunque creo que el ayuntamiento lo lamentaría más por las indemnizaciones que por los cuatro pelagatos que estábamos ahí. Realmente, la única que merecía la pena de los que oíamos la sinfonía que marcaban las gotas esa la nueva bibliotecaria. Pobre chica, cuando aceptó el puesto no sabía el trabajo que le había caído encima: ocuparse de mantener en buen estado todos los ejemplares y sus encuadernaciones, organizar todas las obras por orden alfabético, encargarse de los plazos de devolución y demás…Aún recuerdo el día que llegó, la inocente preguntaba que donde estaba el ordenador para informatizar los datos. ¡Ordenador! Pobre ingenua, el ayuntamiento lleva años intentando cerrar la biblioteca para quedarse con el dinero que destina a la compra de libros ¡y ella pregunta por ordenadores! La verdad es que aún no sé por qué la contrataron; si tanto quiere cerrar el ayuntamiento la biblioteca, ¿por qué contrata a una nueva bibliotecaria? Políticos, nunca terminaré de comprenderles… 

 

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