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  Clavó sus ojos negros en ella a la par que se arreglaba levemente la falda de su vestido, una mezcla de la moda occidental con la oriental extremadamente extraña pero, en lugar de estropear su bella imagen, conseguía acentuar el toque exquisito y delicado de sus facciones.

-Tu debes ser Jude, ¿verdad?-susurró ella con una voz algo grave pero sensual. Ella asintió atónita, provocándole una tímida risita a aquella misteriosa mujer la cual escondió tras un pequeño abanico- Mi nombre es Jiang-xi, La Señora me ha encargado que te lleve al salón ya que pronto será la hora de dormir.

-¿Dormir?-preguntó Jude apartándose un mechón de pelo del rostro- Pensaba que estas habitaciones serían...

-Jujuju, eres muy mona, ¿lo sabías?-rió aquella desconocida repasando a la otra joven una y otra vez, logrando que esta se sonrojara levemente- Estas habitaciones son de los dueños de la casa, durante la noche ellos están fuera y, al amanecer, vuelven para hacerse cargo de nosotros y de la mansión.

-¿Quieres decir que...hay humanos que sabes de nuestra existencia?

-Muy pocos, querida.-respondió mientras se acercaba lentamente con un suave contoneo que parecía remarcar cada una de sus exageradas curvas-Esa es la ventaja del miedo; en esta “vida” el miedo es poder y con poder...-Jiang-xi cerró el abanico y elevó la cara de Jude con él, contemplando su rostro con sumo interés-...se puede lograr todo.

-Er...esto, mejor sería que bajáramos.-aquella mujer posó una mano sobre la cama y echó su cuerpo hacia delante, arrinconándola contra ella.

-Tranquilízate, no tienes que tenerme miedo.

-¿Estás aplastándome contra una cama y me dices que esté tranquila? ¿Eres una pervertida o algo así?-exclamó Jude nerviosa; desde que había llegado a aquel lugar, solo se había encontrado con gente desagradable.

-Solo a veces.-Jude se sonrojó al notar la delicada mano de su acompañante en su cara, para luego descender por el cuello y recorrer su cintura, estremeciéndola-Tienes un cuerpo bonito, más que el de tu gemela.-la mano intrusa se detuvo en su cintura la cual acarició con el pulgar-Procura evitar a La Señora, eres el tipo de chica que le gusta.

-¿Eh?-fue lo único que logro salir de su seca boca. La mujer sonrió levemente y se acercó a ella, apartando algunos cabellos revueltos con las perfiladas uñas y posó sus carnosos labios en la comisura de su boca, logrando que exhalara un pequeño gemido. Su sonrisa se acentuó más de forma victoriosa y sus manos comenzaron a explorar algunas zonas más íntimas, filtrando sus huesudas pero sedosas manos por debajo de las incómodas ropas...

 

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