|
Mi llegada:
Genial, otro año en otra ciudad, en otro colegio, qué
asco… me gustaría quedarme en uno y ya no mudarme más,
pero creo que para mi madre es como una droga eso de
mudarse por lo menos una vez al año .
-Venga, cariño, no pongas esa cara -, me dice mamá
-vas a ver cómo haces nuevos amiguitos en el nuevo
colegio.
(¿¿Nuevos amiguitos?? Qué se cree que soy, ¿¿una
niñata, o qué??)
-Claro mamá, nunca me ha costado hacer amigos -,
miento -¿falta mucho para llegar?
-¿Ves esas casas de ahí? Pues ahí vamos a vivir de
ahora en adelante -dice mamá -¿A que son bonitas?
En realidad se refería a un edificio gris con dos
jardincitos circulares y dos bancos… muy cuco pero no
de mi estilo.
Subimos las maletas y, ¡oh! Sorpresa, no hay ni un
mueble en la casa, sólo dos colchones, uno para Marc
(el novio de mi madre) y para mi madre, claro, y otro
más pequeño para mi.
Me dirijo a mi cuarto a escuchar música.
-Yo sé que no he sido un santo… -decía la canción
-pero lo puedo arreglar amor…
-Oye, ¿podrías bajar un poco la música? -dice Marc -me
gustaría dormir la siesta.
La bajo.
Me pongo a pensar cómo sería este cole… si caeré bien
o no… y me quedo dormida.
|