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2º Capitulo – Feliz Navidad
¡Qué sueño! Sólo se le podía
ocurrir esto a mi madre, son las 4:00 am, y ya nos
estamos preparando para el viaje, si es que con lo
rácana que es, eligió el vuelo de las 7:00 am, será
por que así le sale mas barato.
-Venga, cariño, ¡que perdemos el
vuelo! -Mi madre está como una rosa, se ve que ya está
acostumbrada a estas cosas, le encanta viajar, ha
vivido dos años en la India, y yo que sé dónde más -.
Mira, ahí está el taxi.
-Mamá, espérate primero a que me
despierte, y luego ya corro todo lo que quieras –, le
digo yo, que aún no distingo entre mi madre y una
modelo de quince años.
Subimos al taxi, y me quedo
dormida, para cuando despierto ya estamos en el
aeropuerto y mi madre le esta guiñando un ojo al
conductor, no sé por qué tiene esa manía, me
avergüenza, con las camareras lo mismo, si es que las
pobres se quedan todas asustadas, que se creen que
quiere ligar con ellas o algo así.
Para mí que es un tic.
-Mira, cariño ¿ves esos carritos
de ahí? Cógeme uno, por favor, que yo no puedo con
todas estas maletas -. Tenía que haber venido el novio
para cargar con todo esto, que para eso está.
Subimos las maletas al carrito,
pesan tanto por los regalos, que mi madre se cree que
aún no lo sé. No se lo digo por que no quiero
desilusionarla, y por que así puedo pedir lo que me dé
la gana sin sentirme culpable.
Ya estoy tan acostumbrada a los
aeropuertos que me aburren, tantas veces he estado en
uno que ya ni me sorprende despegar, ni ver a todos
esos enanitos por la ventana del avión, cuando vivía
en México tenía que hacer doce horas de vuelo para
pasar las Navidades con mis abuelos, y lo hacía sola,
porque es demasiado caro para que mis abuelos se lo
permitan, y ahí me veías, volando de un continente a
otro a los diez años y con un gordo seboso al lado que
no dejaba de mirarme de reojo.
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